ERREA COMUNICACIÓN, DE PREMIO EN PREMIO

La Asociación de Periodistas de Navarra ha reconocido a los compañeros de Errea Comunicación con uno de los Premios Teobaldo que ensalzan anualmente la labor periodística.  En concreto, el estudio de comunicación ha sido galardonado en la categoría de periodismo económico por su trabajo Diario Visual de la Cuarentena, publicado en Diario de Navarra entre marzo y mayo.

Pocos días después, el jurado del certamen internacional de diseño Selected Inspiration nominaba un trabajo del estudio al premio The Stone & Wood Award que se entrega al final de este prestigioso encuentro anual de la Industria creativa. Un total de 2.295 proyectos han optado a este reconocimiento y, de momento, sólo 22 creaciones siguen en liza para alzarse con el prestigioso galardón. En concreto, el jurado ha seleccionado la imagen gráfica de la 50ª Semana de Música Antigua de Estella, concebida por el diseñador Pablo Errea Rodríguez.

Premio Teobaldo

Diario Visual de la Cuarentena fue un trabajo más coral en el que participaron Beatriz Arbona, Cristina Errea, Pablo Errea, Maialen Irujo, Alberto Molina y Javier Errea. Aquella aportación periodística gratuita retrató en imágenes durante 53 jornadas consecutivas cómo vivimos aquellos días encerrados en nuestras casas. Una parte del premio también pertenece a Nerea Armendáriz, Laura Cruz, Álvaro Gil y Ana Perez Errea, quienes colaboraron en la recogida de datos para relatarnos cómo nos movíamos, qué comíamos, qué veíamos por la ventana, cuántas veces recorríamos el pasillo, si dormíamos más o menos, cómo celebrábamos o cómo fue la muerte de un ser querido.

Un completo trabajo que aspira también a convertirse en un proyecto editorial de 160 páginas, fiel a las dimensiones originales de las columnas, tal y como fueron publicadas en el periódico.

Nuestro asociado Javier Errea explica con desbordante pasión por el diseño y el periodismo cómo nació el proyecto y cuáles fueron las claves para que no dejara de crecer.

¿Cómo se os ocurrió este “Diario Visual”?

Fue una cosa repentina, una corazonada. Otros se reconvertían para ayudar al comienzo de la pandemia. Nosotros ni sabíamos ni podíamos fabricar mascarillas o EPIs: ¡somos solo periodistas! Y pensamos podemos contribuir a contar lo que vamos a vivir todos encerrados. Con datos, rigor, planteamiento visual y una sonrisa. Eso es lo que ofrecimos al Diario de Navarra el lunes 16 de marzo, nada más declararse el estado de alarma. Pensamos además que el confinamiento iba a poner las cosas aún más difíciles si cabe a los periódicos. Así que la contribución era doble. Y desinteresada.

¿Qué es lo que queríais contar y reflejar en vuestros trabajos diarios?

Lo que no se veía en los medios pero todos sabíamos que estaba pasando, porque era lo que vivíamos en casa. Situaciones parecidas. Era una manera de contar, compartir y reconocernos todos en lo contado. A través de la infografía, que es un género periodístico híbrido que ofrece grandes posibilidades. Porque detrás de los datos siempre, siempre, siempre hay personas. El periodismo de verdad nunca es sesgado ni divide sino que ofrece soluciones: contribuye a fortalecer comunidades y consolida como pocas otras cosas nuestras sociedades democráticas.

¿Qué aporta el diseño al buen periodismo?

El diseño no es nada y es todo. Depende de cómo se mire. Quien piense que es decoración, lo minusvalorará y hasta lo despreciará diciendo que lo importante es el contenido. No se dan cuenta estos, sin embargo, que el diseño es contenido, que no es neutra ni inocente ni inocua una presentación sino que, al contrario, puede ser fortísima. No caben contenidos en el aire, siempre han de vehicularse de un modo. Cómo se vehiculen, como se presenten y desarrollen, eso es diseño. Algo esencial, no secundario.

¿Qué ha supuesto para ti este premio?,

El premio es maravilloso por dos motivos. En primer lugar, porque es un premio dado aquí y por los periodistas de casa. ¡Es tan raro y nos cuesta tanto alegrarnos con el bien ajeno entre los vecinos! Da más alegría este premio que un pulitzer. Y, en segundo lugar, porque es un premio colectivo. A un equipo. A un esfuerzo compartido durante 53 días. A una convicción mantenida juntos en días oscuros. No estoy siendo diplomático: si alguna vez hubo un premio que de verdad fue a un equipo es ésta.