La identidad ‘es el conjunto de rasgos que individualizan y nos permiten distinguir a una persona de otra confirmando que esta es realmente quien dice ser, ya sea en el ámbito legal,familiar o digital, etc.’
La construcción de una identidad requiere esfuerzo y tiempo, y una especial sensibilidad para entender que nuestros actos tienen repercusión en los demás. No es sencillo crear una imagen reconocida por el otro con la que, además, estemos a gusto y que nos pueda acompañar muchos años, crecer con nosotros.
Hasta hace poco, configurar la identidad personal era, en general, algo tan complicado como lo ha sido siempre pero, al menos, sólo había que gestionar, en la mayor parte de los casos, una única realidad: nuestro entorno personal cercano.
Sin embargo, desde 2004 Internet se ha vuelto tan sencillo en su uso y tan popular, que un importante número de personas en todo el mundo ha dejado ya algún tipo de huella en la Red. Tal vez sin darse mucha cuenta y quizá sin valorarlo demasiado han comenzado ya a esbozar su identidad digital.
Una participación en algún blog, microblog o foro, una conversación por chat, alguna publicación electrónica donde se cite el nombre, donde se comenten la profesión o los gustos personales, la manera en la que se escriben los correos electrónicos o, más sencillo, la relación de búsquedas en un buscador de Internet van conformando lo que poco a poco se convierte en la identidad en la Red.